15 marzo 2008

la vida eterna

No quiero ser pretencioso al titular así esta entrada, pero tampoco quiero dejar de decir lo que siento en este vuelo del alma que me lleva a confines remotos de difícil transmisión.
Solemos estar tan influidos por los acontecimientos que nos rodean que nos parece imposible acceder, sobrevolarlos, y tener una visión, una cualidad del alma distinta a la que no sea sufrir al leer o escuchar las noticias que nos hablan de incomprensibles actitudes humanas ante la vida de los demás, o hacia la propia.
Esto es real, forma parte del mundo que vivimos, pero, ¿es la única manera de verlo, de sentirlo?. Seré rápido: No. Creo que hemos puesto límites y pensamos que no hay nada más allá, vivimos en una pequeña estancia de una oscura cueva horadada en una pequeña montaña de un diminuto país.
¿Dónde habitan los sueños, qué son?, ¿y los planetas girando y el siguiente paso del alma cuando el cuerpo deja de latir?. Hay tanto visionario, tanta religión de culpabilidad, tanta lectura pseudo profética y apocalíptica; tanto olor a falso que preferimos renunciar a esa posibilidad y respirar el viciado aire de lo conocido.
Pero unas alas suaves y potentes me llevan a otros paraísos y respiro una vida más grande, ilimitada, que me da vértigo porque no concibo que no tenga fin pero me da un impulso y una energía que me hermana con el compañero, el ave que dibuja en el cielo su viaje sin huellas, el aroma de una flor y el latido del corazón, que respira serenidad y silencio: un indescriptible gozo al pertenecer junto con vosotros a esta explosión eterna de vida
Enlaces:
yogananda
Neale Donald Walsch

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03 febrero 2008

cuento de navidad

Estas navidades fui junto a mi compañera y un amigo a visitar a mi familia en Madrid, ciudad donde nací. Normalmente suelo ir una vez al año, coincidiendo con la navidad. Como digo, es un reencuentro con la ciudad donde viví durante años y con la familia que me ha tocado en esta vida. Cada año, uno tras otro, me produce fundamentalmente un acercamiento a sensaciones y emociones indefinibles donde se mezclan recuerdos perdidos y afectos dormidos que resucitan y pueblan todo mi universo durante ese tiempo en el que dura la visita.
Esta vez he vuelto a encontrar en parte de mi familia un estado emocional revuelto y triste, no como único ingrediente pero sí de una forma destacada. El día de la vuelta a casa, galicia, desayunamos mi madre, mi hermana y los amigos con los que viajé e intentamos despedirnos procurando resumir de forma creativa y optimista las conversaciones que habíamos mantenido con ellos y un intento de dejar abierta una posibilidad de curación para los problemas que habían surgido durante esos días. Mi amigo sacó un tarot de ángeles y mi hermana eligió una carta: el ángel verde. Pudimos comprobar cómo, efectivamente, esa carta y el estado que su lectura produjo resumía y potenciaba un camino que ella tendrá que recorrer para separar las nubes que ensombrecen su alma.
Yo hacia el tarot nunca he sentido una debilidad especial pero realmente en esa ocasión sí me hizo valorar lo que podía significar una conjunción de conversaciones y aperturas, un deseo de alejar tristezas confluyendo en la lectura de una carta.
Ahora estoy acudiendo a unas sesiones de renacimiento con una mujer que se ha adentrado en este mundo después de labrar su historia personal con conocidos representantes de esas técnica y contactos con maestros de la india.
En la sesión que tuvimos luego de mi regreso, en un momento determinado me mostró un tarot, el zen de osho esta vez, y me pidió elegir una carta. Saqué la de el avaro. Después de acabar la sesión con una respiración relajante mi carácter susceptible me hizo volver a aquella carta. Su significado no era, en mi caso estoy seguro, un afán de retener mis posesiones, no sólo porque no las tengo sino porque mi relación con el dinero no va más allá de otras que mantengo con otros bienes materiales: uso y disfrute sin darles más importancia que la que tienen. Pero entonces me preguntaba qué podía querer yo retener, qué miedos podían hacer que no quisiera compartir, quedarme con mis posesiones anímicas, afectos, virtudes, gozos y sombras.
Volví a releer el cuento de navidad de Dickens. De entrada esto me transportó a la mili. Aunque desgraciadamente hay niveles más elevados de tortura (representación de las más altas indignidades de las que somos capaces de representar en este mundo que mal habitamos), el año, o mejor dicho, los primeros meses que pasé allí constituyeron, no realmente una tortura pero sí un acercamiento como nunca a un estado parecido a lo que se llama una pesadilla, sincera y literalmente no podía creer que estuviera despierto; de hecho recuerdo que cuando tuve mi primer momento libre y llamé a mi novia, no conseguí hablar con ella, no me salía la voz, tal era mi estado. Bien, pues Dickens, en concreto "los papeles póstumos del club pickwick" fueron durante el tiempo que duró su lectura mi única conexión real con la vida: la risa, la hondura psicológica y el gran talento del escritor me sacó del pequeño infierno al que había sido llevado por el bien de mi patria.
Bien, de vuelta a estos días de carnaval y con la imagen de la carta en alguna parte de mi interior voy tocando puertas e intentando abrir las que me separan de la realidad, la del otro que también soy yo, la que hace que la comunicación real entre personas venza la tortura, la tristeza, la patria y todos esos estrafalarios disfraces que nos ponemos para salvaguardar un tesoro de hojalata.

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23 enero 2008

foro social mundial 2008


Desde hace un tiempo noto que dentro de mí se está formando un embrión, un corazón con alas, que crece atento a una serie de signos, noticias y charlas con amigos que apuntan a un verdadero cambio de nuestra forma de vivir. Nuestra, en este caso, está relacionado con el planeta Tierra. La página donde me he encontrado el vídeo, otromundoesposible, es uno de estos sitios; el grupo detrás de la preparación de este foro, sería otra referencia, aunque reconozco que no he estado con ellos a fondo y que no acabo de estar de acuerdo cuando "se lucha contra algo" (creo más bien que son cambios interiores), tienen mi simpatía y empatía.El foro culminará el 26 de enero. Repito que me parece uno entre varios movimientos que verdaderamente siento que pueden corregir la dirección del mundo
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22 enero 2008

meme de viajes

Dolors, infatigable trabajadora de la red me envía desde el caparazón (¿será cáncer?) el siguiente meme:

“Menciona tres cosas que siempre lleves en la maleta cuando viajas y aquella que te gustaría llevar y no llevas nunca. Escribe un par de frases sobre el porqué y pásalo a 4 personas”.
  1. Brújula. Desde hace tiempo me ha entrado un interés desmedido por orientarme. Mirar al sur y ver el recorrido del sol. Poniente, oriente son palabras que me evocan paraísos, aventura, final y comienzo.
  2. Bolsa de aseo. Limpio ante el mundo. Cepillo de dientes, maquinilla de afeitar con cuchillas, un placer la sensación de la cara al acabar y ponerte un gel de aloe vera.
  3. Un libro. Desde hace tiempo alguno de Eckhart tolle, autor alemán, maestro de nuestro tiempo. Sí, maestro, pues leyéndole logras conectar con lo inefable, sus palabras te llevan muy lejos: al centro de tu ser.
Referente a lo que me gustaría llevar y no llevo, cambio el sentido y contesto: me gustaría no llevar nada, tener la valentía de salir sin nada, ir encontrándome las cosas y aprovisionarme de lo que necesite en cada momento: ése es el verdadero viaje.
¡Uf!, pasarlo a cuatro personas. Me doy cuenta de que leo muchos blogs pero no me comunico personalmente con sus autores, así están las cosas. Sí tengo el nombre de una amiga de la red, María, que en su blog Mi pluma de cristal, hace latir sus alas enviándonos a los que la leemos mensajes del corazón
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20 enero 2008

la línea


Lo podía haber titulado el filo de la navaja o la del horizonte, ser o no ser, continua, discontinua, recta, curva. Normalmente separa, divide unas cosas de otras: fronteras, direcciones en la carretera; siempre las tenemos cerca, a veces, casi siempre, vamos trazándolas a nuestro paso, la araña lo hace, garbancito también.
A medida que crecemos vamos creando tantas que las convertimos en cuadrículas, hacemos crucigramas con nuestras vidas, ahora sudokus; rellenamos los espacios, ponemos letras y números, creamos teoremas y sinfonías en líneas del pentagrama. Cantamos o sufrimos en silencio una melodía que a veces la compartimos con otros o simplemente nos la contamos a nosotros mismos. Acabamos haciendo un ovillo, un laberinto que nos separa de la realidad donde no existe nada que no sea espacios sin trazos, sin huellas.
Correr, saltar, reirse no necesitan de cauces, no necesitamos nada pero pensamos que debemos crear estructuras, marcas, indicadores que sólo nos llevan al centro del laberinto: líneas maestras, decimos y pensamos con pompa. Estructuras, planes, trazados, mapas. Sí.

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08 enero 2008

blogovariedad

Otro ejercicio para el taller de blogs.
Soy radical: todos los blogs son personales, incluso los colectivos. Pero me admito matizar. Parto de la base de que los seres humanos tenemos una pulsión que nos lleva a expresar y crear por propio instinto de supervivencia anímica; luego, a medida que ese infinito caudal de energía empieza a moverse y tomar diferentes caminos estamos preparados para contemplar, ordenar o descuartizar nuestra criatura.
Volviendo nuevamente a la superficie de la tierra, me parece fascinante la variedad de formas plásticas de expresión con las que contamos. En el mundo de la blogosfera ( y por fin aterrizo) yo me identifico plenamente con la palabra escrita, para mí, un reducto íntimo en el que las letras se combinan, jugando y componiendo un pequeño universo dentro del corazón, que se expande muy sutilmente a través del cuerpo y pudiendo notar en cada célula y luego de un viaje en el magma líquido de la sangre una sensación de bienestar psíquico, un movimiento apenas perceptible de sensaciones cercanas. Otras personas, también con igual sangre y corazón bombean de otra forma: solidariamente, abriendo sus aulas virtuales en beneficio de los demás, aprendiendo en comunidad; o impactan visualmente a través de noticias, reportajes en movimiento. O escribiendo pequeñas frases, perlas condensadas de mares profundos. Otros, lanzan a las ondas programas hablados donde el oído recoge los gritos y susurros, la música de nuestra vida. También nos gusta fijar en pequeños cuadros, situaciones, arte, momentos efímeros que encontramos en el latir de la vida a nuestro alrededor.
Algo habita en nuestro interior, común a todos, que sin embargo al contacto con el exterior se transforma y viste de una variedad infinita de seres que con millones de colores pintamos el universo de la blogosfera.

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16 diciembre 2007

crear tu espacio

¿Trabajamos?. ¿En qué?
El desarrollo natural desde el nacimiento da paso a la infancia, pubertad, juventud, estado adulto y senectud. Más o menos, para entendernos.
Después de la escolarización y el seguimiento o no de estudios superiores abocamos a lo que fríamente llaman mercado de trabajo. O no. En este punto confluyen diferentes afluentes que desembocan en la llamada productividad de un país, estado, nación, reino o cualquier otro nombre, motivo recurrente en nuestro caso, de disputas verbales y sangrientas: enfermizas.
¿Quién que haya alcanzado esta corriente está a gusto en esas aguas?. Sinceramente, ¿nadie?, bueno muy poc@s. ¿Por qué?. Fundamentalmente porque tenemos un surco muy profundo, una trinchera en la que caminamos sin siquiera llegar a ver el panorama que nos rodea. Nos han dicho y asumimos que debemos avanzar por ahí, y sobre nuestras inquietudes y sueños prevalecen una y otra vez las voces que rigen nuestros destinos, empezando por nuestra familia, parientes, vecinos, ayuntamiento y autonomía, federación, estado, país o nación, por la que vuelvo a recordar que matamos con el pensamiento, abofeteamos con nuestras extremidades o simplemente disparamos en las calles (¿y en las instituciones?).
Pero nunca, o casi, llegamos o partimos de nuestro centro. Ahí nunca, o casi, echamos una mirada: ¿qué queremos, deseamos, soñamos?.Si llegamos, nos alejamos enseguida, nos sentimos avergonzados de pensar en nosotros mismos pues nos han dicho que eso no está bien, no es cristiano, musulmán, hinduísta, social o político. Entonces, volvemos a la periferia donde a cambio de seguir las líneas maestras de conducta somos recompensados con semanas, decenios, trienios o sextenios de calderilla existencial. Cada vez regresamos menos a nosotros mismos pues la anestesia de lo irreal va inoculando nuestra sangre.
Crearemos nuestro espacio interior que es decir exterior cuando seamos capaces de sentirnos, cuando pensemos que todo es posible si así lo creemos. Cuando nuestro país, estado o nación seamos nosotr@s mism@s, cuando dejemos de culparnos, insultarnos y hasta quitarnos la vida por motivos externos.
Al recordarnos volvemos a nuestra casa, a nuestro espacio, donde recibiremos y compartiremos, mezclaremos nuestras aguas y desembocaremos juntos en el lugar que queramos.

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15 diciembre 2007

la pereza

¿Disfrutamos de la vida?.
Muchas direcciones nos apuntan la misma consigna: disfrutar cada momento, saborearlo como si fuese el último. Creo que podemos estar de acuerdo con este mensaje, pero entonces, ¿qué ocurre para que no suceda?. Distintas cosas, pero creo que las principal viene como casi siempre del lado de la religión, de la mal llamada religión. La nuestra en occidente, la cristiana, con sus múltiples hijas descarriadas nos inculca el esfuerzo, el sufrimiento, el sudor, como valores y peldaños necesarios para ganarnos un hueco en algún lugar, cálido y beatífico, del más allá, que como tal ubicación, lógicamente nunca llegamos a saber muy bien dónde se encuentra. El pecado, esa gran baza del poder cristiano, ya nos acompaña desde pequeños pues nacemos con él debido a una antigua historia del pasado, una interpretación más de los responsables de nuestra salvación en esta tierra yerma y seca.
María de Mi pluma de cristal me anima con un comentario a escribir algo y por eso abro un ojo primero, luego el otro y me incorporo ligeramente. ¿Disfruto de lo que llaman no hacer nada?. Sí. Cuando vivo ese cálido viaje de la vigilia al sueño y de éste a la vigilia creo estar en el más allá, no llegan ruidos del exterior; una calma amniótica me envuelve y viajo sin vehículo. No es la mente la que emprende el camino, es la vida misma que mueve sus alas silenciosamente sobrevolando cielo y tierra, comunicando sensaciones directamente a las células y explotando atómicamente, pulverizándose en el universo.

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01 diciembre 2007

blogs

Me he apuntado a taller de blogs, un lugar donde vamos a bucear en la blogosfera, inconsciente mar de sentimientos y tiburones. Éste, es un primer ejercicio en el que trato de reflejar el movimiento que me ha producido la lectura de algunos enlaces sugeridos por el taller.
Lo tengo que decir pronto: ansiedad. Ansiedad ha sido lo primero, una velocidad inusitada para mi ritmo de pequeña población. Con el desayuno aún en el estómago luego de haber ido tranquilamente a comprar el periódico y el pan, he fumado y me he sentado ante el ordenador para abrir el correo, leer alguna noticia y rebuscar en los feeds a los que estoy suscrito. Ha sobresalido sobre las demás el reclamo del taller, leer los enlace sugeridos y comentar.
Explico para que no se me malinterprete, la ansiedad y el caos los traduzco en toma de conciencia. Observarme en la enloquecida tarea de verme correr detrás de las noticias, de las nuevas herramientas me hacen ver que ése no es mi camino. Sentir lo que estoy leyendo y sobretodo deshechar lo que no me interesa, sí. No perderme sino encontrar lo que me une con los demás que es lo mismo que decir conmigo mismo. Ser fiel a lo que siento y disfrutar del espacio común, sin dejarme llevar por posicionamientos, repeticiones, mimetismos ni enaltecimiento del ego, en lo posible. Una posibilidad que engarza con la pretensión al abrir mi blog: conocerme al conocer a los demás, comunicar y airear lo que me acontece para entenderme, que es entender a los demás; vibrar con otros seres humanos y obviar las frecuencias de los que propagan intereses alejados del corazón
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